La ansieded y los trastornos de ansiedad en niños: Información para los padres
(Anxiety and Anxiety Disorders in Children: Information for Parents)
Por Thomas J. Huberty, PhD, NCSP
Universidad de Indiana
La ansiedad en una sensación común a todos, que se experimenta casi a diario. Frecuentemente,
usamos términos como estar muy inquieto, estar muy nervioso y estar muy tenso para describir
sensaciones de ansiedad. Es normal sentirse ansioso, y la ansiedad puede fluctuar de niveles muy bajos
hasta niveles tan altos que el rendimiento social, personal y académico pueden verse afectados. En
niveles moderados, la ansiedad puede ser útil, porque aumenta nuestra atención al peligro o nos indica
que necesitamos actuar de alguna manera. La ansiedad puede surgir de circunstancias reales o
imaginarias. Por ejemplo, un estudiante puede sentirse ansioso sobre el rendimiento de una prueba
(real) o puede estar demasiado preocupado de decir algo incorrecto y ser ridiculizado (imaginaria).
Debido a que la ansiedad es el resultado de pensar acerca de acontecimientos reales o imaginarios, casi
cualquier situación puede crear el escenario para que ocurra.
Definición de la ansiedad
Hay muchas definiciones de la ansiedad, pero una que es útil es la aprensión o el temor excesivo
sobre circunstancias reales o imaginarias. La característica más importante de la ansiedad es la
preocupación, que es la inquietud excesiva sobre situaciones con resultados inciertos. La preocupación
excesiva es improductiva porque puede interferir con la habilidad de tomar acción para resolver un
problema. Los síntomas de la ansiedad pueden reflejarse en el pensamiento, comportamiento, o
reacciones físicas.
Ansiedad y desarrollo
La ansiedad es parte del patrón normal de desarrollo que se exhibe de manera diferente a medida que
los niños crecen. Todos experimentamos ansiedad en algún momento y la mayor parte de las veces,
podemos enfrentarla de manera positiva. Algunas personas se sienten ansiosas sobres asuntos específicos,
como hablar en público, pero son capaces de rendir bien en otras actividades, como en interacciones
sociales. Otras personas pueden tener niveles tan altos de ansiedad que su habilidad general de funcionar
se ve afectada. En estas situaciones, se puede necesitar asesoramiento u otros servicios.
Infancia y edad preescolar. Típicamente, la ansiedad se presenta primero de los siete a los nueve
meses de edad, cuando los bebés demuestran ansiedad frente a extraños y se enfadan en la presencia de
personas desconocidas. Antes de ese momento, la mayoría de los bebés no dan muestras de aflicción
excesiva al estar alrededor de personas desconocidas. Cuando surge la ansiedad de desconocidos, es la
señal de que comienza un período de desarrollo cognitivo en el que los niños comienzan a discriminar
entre personas. Un segundo hito en el desarrollo de los bebés ocurre entre los 12 y los 18 meses, cuando
los niños pequeños que empiezan a caminar manifiestan una ansiedad por la separación. Ellos se
molestan cuando sus padres los dejan por períodos cortos de tiempo, como ir a comer a la calle. El niño
o niña puede llorar, rogar que no lo dejen, y tratar de evitar la salida de sus padres. A pesar de ser
penoso, este comportamiento normal es una señal de que el niño es capaz de distinguir a sus padres de
otros adultos, y está consciente de la posibilidad de que no regresen. Generalmente, esta ansiedad por
la separación se resuelve a los dos años, y el niño o niña muestra una habilidad cada vez mayor de
separarse de sus padres. Ambos períodos de desarrollo son importantes y son indicadores de que el
desarrollo cognitivo está progresando como se esperaba.
Edad escolar. En los niveles preescolares y de niñez temprana, los niños tienden a estar limitados
en cuanto a su habilidad de anticipar sucesos futuros, pero a la mitad de la niñez y la adolescencia estas
destrezas de razonamiento están generalmente bastante desarrolladas. Hay la tendencia a un cambio gradual de temores globales, no diferenciados y que se
exteriorizan, a preocupaciones más abstractas e internas.
Hasta los ocho años de edad, los niños tienden a sentirse
ansiosos sobre sucesos específicos, identificables, como
animales, la oscuridad, personajes imaginarios
(monstruos bajo su cama), y de niños más grandes y de
adultos. Los niños pequeños pueden temer a personas
que los niños mayores consideran entretenidas, como los
payasos y Papá Noel. Después de los ocho años de edad
aproximadamente, los sucesos que causan ansiedad se
convierten en más abstractos y menos específicos, como
las preocupaciones sobre las notas, reacciones de los
compañeros, acostumbrarse a una nueva escuela y tener
amigos. Los adolescentes también se pueden preocupar
más sobre temas sexuales, religiosos y morales, y cómo
se comparan con otros y si encajan con sus compañeros.
Algunas veces, estas preocupaciones pueden llevar la
ansiedad a niveles altos.
Trastornos de ansiedad
Cuando la ansiedad se torna excesiva, yendo más
allá de lo esperado en determinadas circunstancias y
del nivel de desarrollo del niño o niña, entonces pueden
surgir problemas en el funcionamiento social, personal
y académico, resultando en un trastorno de ansiedad.
Los signos de los trastornos de ansiedad son similares
en niños y adultos, a pesar de que los niños pueden
mostrar más signos de irritabilidad y falta de atención.
La frecuencia de los trastornos de ansiedad fluctúa
entre el 2 y el 15% en los niños y ocurre con algo más
de frecuencia en las mujeres. Hay muchas clases de
trastornos de la ansiedad, pero los más comunes se
enumeran a continuación.
Trastorno de ansiedad por separación. Este patrón
se caracteriza por un excesivo aferramiento de los niños
a las personas adultas que los cuidan y una reticencia a
separarse de ellas. A pesar de que este patrón es típico
de los niños pequeños de 12 a 18 meses de edad, no se
espera de los niños en edad escolar. Este desorden puede
indicar algunas dificultades en las relaciones entre
padres e hijos o un problema real, como el ser abusado
en la escuela. En esos casos, el niño o niña puede ser
descrito como una persona que se niega a ir a la escuela,
o que tiene fobia de la escuela. Ocasionalmente, el niño o
niña puede hablar sobre sus razones para sentirse
ansioso, dependiendo de su edad y de sus destrezas de
lenguaje.
Trastorno de ansiedad generalizada. Este patrón
se caracteriza por una excesiva preocupación y
ansiedad en una variedad de situaciones que no
parecen ser el resultado de causas identificadas.
Trastorno por estrés postraumático. Este patrón
frecuentemente se discute en los medios de
comunicación populares e históricamente se ha asociado
con soldados que han estado en combate. También se ve
en personas que han pasado por experiencias personales
traumáticas, como la pérdida de un ser querido, asalto
físico o sexual, o un desastre. Los síntomas pueden
incluir ansiedad, escenas retrospectivas del suceso y
reportes de parecer revivir la experiencia.
Fobia social. Este patrón se ve en niños que tienen
ansiedad y temores excesivos de participar en
situaciones sociales, como en grupos o multitudes.
Trastorno obsesivo-compulsivo. Las
características incluyen pensamientos repetitivos que
son difíciles de controlar (obsesiones) o la necesidad
incontrolable de repetir actos específicos, como lavarse
las manos constantemente o colocar objetos en el
mismo orden siempre (compulsiones).
Características de la ansiedad
A pesar de que los signos de la ansiedad varían en
tipo y en intensidad dependiendo de las personas y las
situaciones, hay algunos síntomas que tienden a ser
bastante consistentes en los trastornos de la ansiedad y
se muestran en las respuestas cognitivas, de
comportamiento y físicas. No todos los síntomas se
exhiben en todos los niños o al mismo grado. Todas las
personas muestran algunos de estos signos en algún
momento, y puede no significar que la ansiedad esté
presente y causando problemas. La mayoría de nosotros
somos capaces de lidiar con la ansiedad diaria bastante
bien, y los problemas importantes no son comunes. La
tabla al final de esta guía muestra comportamientos
que, si se presentan en un grado significativo, pueden
indicar una ansiedad que necesita atención. Como
padre, usted puede ser la primera persona en sospechar
que su niño o niña tiene una ansiedad significativa.
Relación con otros problemas
A pesar de que se sabe menos sobre cómo la
ansiedad se relaciona con otros problemas en
comparación con los adultos, hay ciertos patrones bien
establecidos.
Depresión. La ansiedad y la depresión ocurren al
mismo tiempo, en alrededor del 50 al 60% de las veces.
Cuando ocurren juntas, frecuentemente la ansiedad
precede a la depresión, en lugar de que lo contrario
ocurra. Cuando tanto la ansiedad como la depresión
están presentes, hay una mayor probabilidad de
pensamientos suicidas, a pesar de que los intentos de
suicidio son mucho menos frecuentes.
Trastorno por déficit de atención con
hiperactividad. A veces, la ansiedad podría parecer
similar a los comportamientos vistos en el trastorno por
déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Por ejemplo, la falta de atención y las dificultades de
concentración se ven frecuentemente en niños con
TDAH y en niños que sufren de ansiedad. Por lo tanto, el
niño puede sufrir de ansiedad y no de TDAH. El fracaso
en identificar la ansiedad en forma precisa podría
explicar por qué algunos niños no responden como se
esperaba a los medicamentos prescritos para el TDAH.
La edad del niño o niña cuando se observaron primero
estos comportamientos puede ser un índice útil para
determinar si la ansiedad o el TDAH están presentes.
Generalmente, los signos del TDAH se hacen aparentes
a los cuatro o cinco años de edad, considerando que la
ansiedad puede no ser vista en un nivel alto hasta el
ingreso a la escuela, cuando los niños pueden responder
a las demandas escolares con preocupación y necesidad
de perfeccionismo. Una evaluación psicológica y
educativa a fondo realizada por profesionales calificados
ayudará a determinar si el problema es TDAH o
ansiedad. Si se necesitara una evaluación o una
consulta, la información sobre el desarrollo del
problema será útil para el profesional.
Rendimiento escolar. Los niños con ansiedad
pueden tener dificultades con el trabajo escolar,
especialmente con las tareas que requieren una
concentración sostenida y organización. Parecerían ser
olvidadizos, y tener dificultad organizando su trabajo.
Podrían ser muy perfeccionistas y no estar contentos
con su trabajo si no satisface sus altos estándares
personales.
Uso de sustancias. Lo que parece ser ansiedad
pudiera ser una manifestación del uso de sustancias, lo
que podría empezar en los años de la preadolescencia.
Los niños que abusan de las drogas o del alcohol, pueden
tener problemas de sueño, de falta de atención, de
retraimiento y un rendimiento escolar disminuido. A pesar
de que el abuso de sustancias es menos probable con
niños más jóvenes, la posibilidad aumenta con la edad.
Intervenciones
La ansiedad es una experiencia común para los
niños, y muy frecuentemente, no se necesita intervención
profesional. Sin embargo, si la ansiedad es tan grave que
su niño o niña no puede hacer las tareas que se espera
que haga, entonces la intervención puede estar indicada.
¿Necesita mi niño ayuda profesional?
Responder a las siguientes preguntas podría ser útil
para decidir si su niño o niña necesita ayuda:
- ¿Es la ansiedad típica para un niño o niña de esta
edad?
- ¿Aparece la ansiedad en situaciones específicas o
es más generalizada?
- ¿Es un problema a que ha durado bastante tiempo o
es reciente?
- ¿Qué sucesos pueden estar contribuyendo a los
problemas?
- ¿Cómo se ven afectados el desarrollo personal,
social y académico?
Si la ansiedad es atípica para la edad del niño o niña,
ha perdurado por largo tiempo, no parece mejorar, y está
causando problemas significativos, entonces se
recomienda hablar con un profesional, como el psicólogo
escolar o un consejero, quien podría recomendar un
referido o derivación a un profesional de la salud mental
de la comunidad. El asesoramiento individual, o incluso el
asesoramiento en grupo o familiar, se puede utilizar para
ayudar al niño o niña a lidiar con la escuela, la familia o
problemas personales que están relacionados a la
ansiedad. En algunos casos, un médico podría
recomendar medicación. A pesar de que la medicación
para los trastornos de la niñez no ha sido objeto de
mucha investigación, y que los efectos secundarios deben
ser monitoreados, el tratamiento puede ser de ayuda
cuando se combina con enfoques de asesoramiento.
¿Cómo puedo ayudar a mi niño?
A pesar de que la intervención profesional pudiera
ser necesaria, la siguiente lista podría ser de ayuda a los
padres cuando trabajen con su niño o niña en casa:
- Sea consistente en cómo manejar los problemas y
administrar medidas disciplinarias.
- Recuerde que la ansiedad no es un mal
comportamiento a propósito, pero que refleja una
inhabilidad de controlarlo. Por lo tanto, sea paciente
y esté preparado para escuchar. Ser demasiado
crítico, despectivo, impaciente o cínico,
probablemente sólo empeorará el problema.
- Mantenga metas y expectativas realistas,
alcanzables, para su niño o niña. No diga que la
perfección es esperada o aceptable.
Frecuentemente, los niños ansiosos tratan de
complacer a los adultos, y tratarán de ser perfectos
si creen que eso es lo que se espera de ellos.
- Mantenga una rutina consistente, pero flexible para
las tareas de la escuela, los quehaceres del hogar y
otras actividades.
- Acepte las equivocaciones como una parte normal
del crecimiento, y que no se espera que nadie haga
todo igualmente bien. Alabe y apoye el esfuerzo,
aunque no espere que haya éxito. No hay nada de
malo en reforzar y reconocer el éxito, mientras que
no cree expectativas poco realistas y resulte en
estándares no razonables.
- Si su niño o niña está preocupado sobre un suceso
que se acerca, como dar un discurso en clase,
practique con él o ella frecuentemente para
aumentar su confianza y disminuir su incomodidad.
No es realista esperar que toda la ansiedad
desaparezca; en vez de eso, la meta debe ser llevar
la ansiedad a un nivel manejable.
- Enseñe a su niño o niña estrategias simples para
ayudarlos a lidiar con la ansiedad, como organizar
sus materiales y su tiempo, escribir pequeños
guiones sobre qué hacer y decir cuando la ansiedad
aumente, ya sea en voz alta o para sí mismos, y
aprender a relajarse bajo condiciones de estrés.
Practicar situaciones, como hacer discursos hasta
que se alcance un nivel de comodidad, puede ser
una actividad que reduzca la ansiedad.
- Ponga atención y hable con su niño o niña
regularmente, y evite ser crítico. Ser crítico puede
aumentar la presión para ser perfecto, lo que puede
estar contribuyendo al problema en primer lugar. No
trate las emociones, las preguntas y las
declaraciones sobre el sentir ansiedad como tontas
o sin importancia. Podrían no parecer importantes
para usted pero son reales para su niño o niña.
Considere serias todas las discusiones, y evite dar
muchos consejos. Esté allí para ayudar y ofrecer
asistencia en la medida en que se lo pidan. Usted
podría llegar a la conclusión que razonar sobre el
problema no funciona. En algún momento, los niños
podrían darse cuenta de que su ansiedad no tiene
sentido, pero pueden ser incapaces de actuar sin
ayuda.
- No suponga que su niño o niña está siendo difícil o
que el problema desaparecerá. Busque ayuda si el
problema persiste y continúa interfiriendo con las
actividades diarias.
Conclusión
La ansiedad no tratada puede llevar a la depresión y
a otros problemas que pueden continuar en la edad
adulta. Sin embargo, los problemas de ansiedad pueden
ser tratados efectivamente, especialmente si han sido
detectados temprano. A pesar de que no es realista ni
aconsejable tratar de eliminar completamente toda la
ansiedad, en general la meta de la intervención debe ser
que el niño o niña regrese a su nivel típico de
funcionamiento.
Recursos
Bourne, E. J. (1995). The anxiety and phobia workbook
(2nd ed.). Oakland, CA: New Harbinger. ISBN: 1-
56224-003-2.
Dacey, J. S., & Fiore, B. (2001). Your anxious child: How
parents and teachers can relieve anxiety in children.
San Francisco: Jossey-Bass. ISBN: 0-78796-040-3.
Manassis, K. (1996). Keys to parenting your anxious
child. Nueva York: Barrons. ISBN: 0-81209-605-3.
Sitios web
Anxiety Disorders Association of America—
www.aada.org
National Mental Health Association—www.nmha.org
Thomas J. Huberty, PhD, NCSP, es Professor y Director del
Programa de Psicología Escolar de la Universidad de
Indiana, Bloomington, IN.